El actual ciclo de tormentas del astro alcanzaría su máximo el año próximo. El 16 de abril, el sol emitió una “burbuja” del tamaño de Júpiter, otro signo violento del incremento de su actividad, cuyo pico está previsto para 2013; de ahí los pronósticos de tsunami solar. Los expertos aseguran que no estamos preparados para los daños que causaría.

Este fenómeno, llamado eyección de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés), característico de los momentos de máxima actividad solar, puede ser inofensivo y hasta pasar inadvertido -salvo que lo registre un satélite como ocurrió este año- pero muy peligroso si la onda emitida logra penetrar el campo magnético de la Tierra. En ese caso, se dañan los circuitos eléctricos y la comunicación.

El acontecimiento del 16 de abril fue una erupción mediana con forma de gruesa protuberancia que luego estalló como una pompa de jabón (vea el video) y arrojó parte de su contenido a la atmósfera. Esta vez, salvo la espectacularidad del evento, no hubo consecuencias.

En una CME, el sol arroja más de mil millones de toneladas de partículas a una velocidad de varios miles de kilómetros por segundo. Y si bien el campo magnético del planeta lo protege desviando estas partículas, “la magnetósfera no es estanca”, advierte Pierre Barthélémy, en un blog especializado del diario Le Monde. Cuando esas partículas logran atravesar ese escudo y llegar a la Tierra, provocan auroras boreales y australes. Por lo general, la energía que recibe la atmósfera -en una CME de marzo pasado fue el equivalente al 5% de toda la electricidad consumida por Francia en un año- es rechazada y reenviada hacia el espacio.

Pero no siempre es así. En marzo de 1989 una de estas nubes de partículas hizo saltar todos los sistemas de seguridad de la red eléctrica del Quebec (Canadá), dejando a 6 millones de personas sin electricidad durante 9 horas y las agencias espaciales perdieron contacto con cientos de satélites.

El blog recuerda una fuerte tormenta solar del año 1859 que causó auroras boreales en Antillas y Venezuela. Eran tiempos en los que no existía tendido eléctrico y por lo tanto no hubo mayor daño. En cambio, saltaron chispas en las líneas de telégrafos y algunos empleados recibieron descargas.

De ocurrir en la actualidad, el desastre sería potenciado por la extensión del uso de la electricidad. “No sólo (…) haría caer las redes eléctricas durante varias semanas, incluso varios meses, sino que atacaría también oleoductos y gasoductos acelerando su oxidación, destruiría probablemente satélites así como numerosos componentes electrónicos de varios aparatos y cortaría temporariamente las comunicaciones de radios y la geolocalización”, dice Barthélémy.

Cabe señalar que los sistemas GPS intervienen hoy en un enorme rango de actividades que va del transporte terrestre, aéreo y marítimo, las comunicaciones, hasta las transacciones financieras, ya que los bancos utilizan señales satelitales a modo de reloj universal que datan estas operaciones con precisión de fracciones de segundo.

Le Monde cita un informe según el cual, sólo para los Estados Unidos, un tsunami solar podría tener un costo de 1 billón de dólares, es decir, el equivalente a 20 huracanes Katrina. Y que se necesitarían entre 4 a 10 años para reparar los daños.

Mike Hapgood, director de la unidad de investigación sobre ambiente espacial en el laboratorio británico Rutherford Appleton afirma que nuestra dependencia de las redes eléctricas nos hace más vulnerables que nunca. “El terremoto y el tsunami japonés del año pasado muestran los daños para los que debemos prepararnos sólo para enfrentar acontecimientos similares a los de los últimos años. En vez de eso, deberíamos prepararnos para una tormenta espacial de una dimensión que sólo se produce una vez cada mil años”, advierte.

Así como el desarrollo de la meteorología permite lanzar alertas de tormentas, huracanes, inundaciones y avalanchas, Hapgood sugiere invertir en meteorología espacial para prevenir este tipo de fenómenos. Así como hay temporadas de huracanes, también las hay de tormentas solares, asociadas a ciclos de 11 años.

Pero esta disciplina es incipiente: los datos relevados sólo tienen un máximo de 170 años y ni siquiera están digitalizados en su totalidad.

Otra prevención posible es el refuerzo de la protección de las redes eléctricas y de comunicación y sus materiales.

El Congreso de Estados Unidos pidió a sus compatriotas que se preparen ante la llegada de lo que se bautizó como “la tormenta solar del siglo”. La NASA alertó que, en 2013, el Sol llegará a una etapa de su ciclo natural durante la cual los grandes eventos, como llamaradas y tormentas solares son más probables. Por este motivo, se solicitó que se desarrollen planes de emergencias de cara a estar preparados.

Según detalla el diario español ABC , en una resolución parlamentaria, actualmente en trámite, EE.UU. solicitó a las comunidades locales que se doten de los recursos necesarios para abastecer a la población de un mínimo de energía, alimento y agua.
ESPAÑA, también se prepara

Desde Madrid, el Observatorio del Clima Espacial recordó que se busca potenciar unas buenas prácticas preventivas entre el público, así como definir la amenaza. De este modo, los ciudadanos “pueden estar preparados”, afirmaron.

En este sentido, el Parlamento español tramita hace meses una resolución también para prevenir las consecuencias de una tormenta solar extrema.

Además, en Alemania, Francia, Reino Unido y otros países europeos se están tomando “importantes medidas en la misma línea preventiva”, aseguran desde el Observatorio del Clima Espacial español.

Durante el pasado mes de marzo, el Sol lanzó 13 llamaradas que afectaron transmisiones radiales en Australia, China e India.

Washington/Darmstadt (Alemania), 15 jul (dpa) – Una tormenta solar que se esperaba debido a una gran erupción en el sol el jueves pasado alcanzó ayer la tierra aunque sin causar por ahora daños en los satélites, según informaron hoy la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la Agencia Espacial Europea (ESA).

La NOAA informó que una tormenta geomagéntica G1 o menor estaba en camino. La tormenta alcanzó la tierra a las 17:30 GMT y podría convertirse en G2, o moderada, en el transcurso del fin de semana.

Las tormentas solares pueden afectar el suministro de electricidad, las comunicaciones por teléfonos móviles y la aviación. La Agencia Espacial Europea (ESA) dijo a dpa que la tormenta no había causado por ahora ningún daño a los satélites.

“Un fenómeno así dura un par de días y causa grandes oscilaciones en el campo magnético”, dijo Markus Langraf del control de satélites de la ESA en Darmstadt, Alemania.

De acuerdo con la página web space.com, las agencias espaciales internacionales han estado esperando la llegada de la tormenta después de que se generara una gran llamarada solar en el sol el jueves, lo que genera un torrente de partículas solares.

La aurora boreal es una maravilla digna de contemplar. Los observadores del cielo más experimentados dicen que es el espectáculo más grandioso que existe sobre la Tierra.

También podría ser el espectáculo más grandioso en la órbita terrestre. Muy alto, por encima de nuestro planeta, los astronautas que se encuentran a bordo de la Estación Espacial Internacional o EEI, por su sigla en idioma español (International Space Station o ISS, por su sigla en idioma inglés) han estado disfrutando desde sus ventanas una vista de cerca de las auroras mientras la EEI vuela a través de tormentas geomagnéticas.

“Nosotros podemos en verdad volar hacia el interior de las auroras”, dice Don Pettit, quien es uno de los testigos, y trabaja como ingeniero de vuelo para la Expedición 30 de la EEI. “Es como ser encogido y puesto en una señal de neón”.

Las auroras son provocadas por la actividad solar. Ráfagas de viento solar y eyecciones de masa coronal golpean el campo magnético de la Tierra, sacudiendo de este modo la capa magnética que protege a nuestro planeta. Esto causa una lluvia de partículas cargadas en los polos, las cuales iluminan la parte de la atmósfera en donde pegan. La física de este evento es parecida a lo que sucede dentro del tubo de una televisión a color.

Las partículas que llegan son guiadas por el campo magnético de la Tierra hacia un par de regiones con forma de rosquilla llamadas “óvalos aurorales”. Hay uno alrededor del Polo Norte y otro alrededor del Polo Sur. Algunas veces, cuando la actividad solar es alta, los óvalos se expanden y la estación espacial orbita justo a través de ellos.

“Las emisiones de color verde, por otro lado, tienden a quedarse debajo de la estación espacial”, dice. Se mueven como si fueran una “alfombra aterciopelada” viviente de luces. “Volamos justo por encima de ellas”.

Sorprendentemente, esto no resulta inquietante para Pettit. “No es desorientador ver auroras por abajo de nuestros pies”, dice. “Tal vez esto se debe a que he estado aquí arriba durante mucho tiempo”.

Lo que él sí encuentra desorientador son los meteoros.
“Ocasionalmente vemos un meteoro quemándose en la atmósfera abajo; y esto sí parece extraño. Uno debe buscar meteoros arriba, no abajo”.
A pesar de lo maravillosas que son estas vistas, Pettit ha observado mejores. Él fue el científico encargado en la EEI de la expedición 6, en el año 2003, cuando las auroras fueron aún más intensas de lo que fueron ahora.
“Pero esta expedición no ha concluido”, señala con esperanza.
De hecho, habrá más auroras. Después de estos recientes años de profunda tranquilidad, el Sol se está despertando de nuevo. Ahora, la actividad solar se está incrementando y se espera un máximo a principios de 2013.
Esto significa que el más grande espectáculo en la Tierra y en órbita terrestre está a punto de ser aún mejor. Manténgase pendiente para recibir más actualizaciones.

Un video ha revolucionado el portal de Youtube desde el pasado 11 de marzo cuando fue publicado. En el audiovisual se puede apreciar como una “esfera negra” está “conectada” al Sol.

La imágenes fueron obtenidas del Observatorio de Dinámica Solar de la Nasa y la misteriosa esfera estuvo durante 80 horas “conectada” desde el 9 al 12 de marzo.

“Cuando desapareció dejó tras de sí una serie de llamaradas solares que no se calmaron hasta casi seis horas después”, reseñó el portal web ABC.

Tras la publicación del video, muchos programas de televisión comenzaron a especular sobre la aparición misteriosa tan cercan al astro rey, como ovnis, agujeros negros entre otros.

Otro video (con analisis) aquí


(pincha la foto y mirala en grande)

Resplandores verdes y rojos que brillan hipnóticamente a través del cielo nocturno… La aurora boreal es una maravilla digna de contemplar. Los observadores del cielo más experimentados dicen que es el espectáculo más grandioso que existe sobre la Tierra.

También podría ser el espectáculo más grandioso en la órbita terrestre. Muy alto, por encima de nuestro planeta, los astronautas que se encuentran a bordo de la Estación Espacial Internacional o EEI, por su sigla en idioma español (International Space Station o ISS, por su sigla en idioma inglés) han estado disfrutando desde sus ventanas una vista de cerca de las auroras mientras la EEI vuela a través de tormentas geomagnéticas.

Nosotros podemos en verdad volar hacia el interior de las auroras”, dice Don Pettit, quien es uno de los testigos, y trabaja como ingeniero de vuelo para la Expedición 30 de la EEI. “Es como ser encogido y puesto en una señal de neón”.

Las auroras son provocadas por la actividad solar. Ráfagas de viento solar y eyecciones de masa coronal golpean el campo magnético de la Tierra, sacudiendo de este modo la capa magnética que protege a nuestro planeta. Esto causa una lluvia de partículas cargadas en los polos, las cuales iluminan la parte de la atmósfera en donde pegan. La física de este evento es parecida a lo que sucede dentro del tubo de una televisión a color.

Las partículas que llegan son guiadas por el campo magnético de la Tierra hacia un par de regiones con forma de rosquilla llamadas “óvalos aurorales”. Hay uno alrededor del Polo Norte y otro alrededor del Polo Sur. Algunas veces, cuando la actividad solar es alta, los óvalos se expanden y la estación espacial orbita justo a través de ellos.

Eso fue exactamente lo que sucedió a fines del mes de enero de 2012, cuando una serie de erupciones solares de clase M y X dieron lugar a un espectáculo de luces que Pettit afirma nunca olvidará.

Las auroras se podían ver tan brillantes como las luces de una ciudad abajo, en la Tierra; e incluso en el crepúsculo cuando el Sol se pone y se oculta. Fue simplemente sorprendente“.

Pettit es un hábil astrofotógrafo. Él y otros miembros de la tripulación grabaron las escenas en video. Asimismo, produjeron una serie de imágenes que, según algunos funcionarios, son de las mejores jamás tomadas desde una órbita terrestre.


(Pincha la foto y mirala en grande)

Los videos capturaron el rango completo de colores aurorales: rojo, verde y muchos tonos de púrpura. Estos tonos corresponden a diferentes transiciones cuánticas de los átomos excitados de oxígeno y de nitrógeno. El color preciso a una altitud determinada depende de la temperatura y de la densidad de la atmósfera local.

Las auroras rojas se alcanzan a ver en todo el camino hacia arriba, hasta nuestra altitud de 400 kilómetros sobre la Tierra”, señala Pettit. “Algunas veces, sientes que puedes estirarte y tocarlas”.

“Las emisiones de color verde, por otro lado, tienden a quedarse debajo de la estación espacial”, dice. Se mueven como si fueran una “alfombra aterciopelada” viviente de luces. “Volamos justo por encima de ellas”.

Sorprendentemente, esto no resulta inquietante para Pettit. “No es desorientador ver auroras por abajo de nuestros pies”, dice.

“Tal vez esto se debe a que he estado aquí arriba durante mucho tiempo”.

Lo que él sí encuentra desorientador son los meteoros.

Ocasionalmente vemos un meteoro quemándose en la atmósfera abajo; y esto sí parece extraño. Uno debe buscar meteoros arriba, no abajo”.

A pesar de lo maravillosas que son estas vistas, Pettit ha observado mejores. Él fue el científico encargado en la EEI de la expedición 6, en el año 2003, cuando las auroras fueron aún más intensas de lo que fueron ahora.

“Pero esta expedición no ha concluido”, señala con esperanza.

De hecho, habrá más auroras. Después de estos recientes años de profunda tranquilidad, el Sol se está despertando de nuevo. Ahora, la actividad solar se está incrementando y se espera un máximo a principios de 2013.

Esto significa que el más grande espectáculo en la Tierra y en órbita terrestre está a punto de ser aún mejor. Manténgase pendiente para recibir más actualizaciones.

Créditos y Contactos
Autor: Dr. Tony Phillips
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Juana Leticia Rivera
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Juana Leticia Rivera

Fotos: Agencias

Una fuerte tormenta solar está impactando los campos magnéticos del planeta Tierra y los expertos estiman que el fenómeno, el más grande registrado en los últimos cinco años, durará hasta el viernes por la mañana.

El tendido eléctrico, los sistemas de navegación satelital y las rutas aéreas podrían verse afectados durante las próximas horas por la enorme nube de partículas cargadas que se hará presente en la superficie terrestre.

El fenómeno tendrá mayor presencia en las zonas cercanas a los polos, donde pueden generarse auroras boreales y australes en esas regiones, si el cielo está despejado.

La tormenta se desató a partir de dos grandes llamaradas solares que se produjeron a principios de la noche del martes, que comenzó con un enorme destello y, a medida que se aleja del Sol, gana mayor tamaño, expandiéndose como una pompa de jabón colosal.

A partir de la madrugada de hoy llegó a la Tierra y las partículas se moverán a más de seis millones de kilómetros por hora. Las regiones solares que provocaron el fenómeno pueden despedir aún más explosiones.

Por la tormenta, los satélites y sistemas de navegación como GPS se verán afectados y presentarán un funcionamiento no deseado. También los aviones tendrán que modificar sus rutas para evitar inconvenientes.

Javier Rodríguez Pachecho, investigador de la agencia espacial europea, dijo en declaraciones a Radio 10:

“Vivimos con una estrella, que es sol, que lleva millones de años muy tranquila pero tiene períodos de actividad más virulenta, que se corresponden a ciclos de 11 años”.

“Su virulencia está aumentando. Las llamamos tormentas solares, y consisten en dos fenómenos: la llamaradas solares, en la cuales el sol libera 10 millones de bombas atómicas de hidrógenos en un pocos minutos, esa es la energía de la tormenta. Además se despiden hasta 10 mil millones de toneladas de material solar, andando hasta 4 mil kilómetros por hora”, señaló.

El especialista indicó que este tipo de fenómenos no superan los dos o tres días. “La Tierra es un planeta que tiene defensas naturales propias, tenemos un escudo magnético que previene este tipo de impactos“, agregó.

En 1972 una enorme llamarada solar desconectó las comunicaciones telefónicas de larga distancia en el estado de Illinois, en los Estados Unidos, mientras que en 1989 una tormenta solar provocó cortes de energía en Canadá, que dejaron sin servicio a más de seis millones de personas.

(Washington, 10 marzo. EFE).- La tormenta solar que está afectando a la Tierra se intensificó este viernes causando algunas interferencias en las comunicaciones antes de remitir, mientras los expertos advierten de que se avecinan más.

La tormenta solar fue intensa, pero la geoefectividad se mantuvo baja durante el jueves debido a la orientación del campo magnético del planeta, explicó a Efe Eduardo Araujo, científico de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA).

No obstante, este viernes, “al invertirse la componente vertical del campo magnético interplanetario, la geoefectividad del evento se incrementó de forma importante, y la tormenta magnética alcanzo niveles severos (G3)”, de una escalada de cinco.

El aumento de la intensidad ha causado “extensos bloqueos en alta frecuencia radial”, así como un incremento en el margen de error de los sistemas de posicionamiento (GPS) y auroras boreales que se han podido ver en Seattle (Washington) y Sheridan (Wyoming), en EE.UU., pero no se han reportado problemas con las redes eléctricas, señaló.

El Sol pasa por ciclos regulares de actividad y cada 11 años aproximadamente se produce un pico máximo en la actividad en el que suelen producirse tormentas que a veces deforman e incluso atraviesan el campo magnético de la Tierra.

Araujo recordó que en estos momentos estamos en la fase ascendente del ciclo solar y el máximo se espera que se produzca en algún momento de 2013, por lo que “la actividad continuará incrementándose durante este período”.

De hecho, la agencia espacial estadounidense, NASA, ha registrado otra eyección de masa coronal que se espera que llegue a la Tierra el 11 de marzo y, según el experto, “se predice una tormenta magnética de intensidad similar a la que estamos experimentando ahora”.


Foto: Efe


Foto: Efe


Foto: Efe


Foto: Reuters/ Prensa Nasa


Foto: Reuters/ Prensa Nasa


Foto: Reuters/ Prensa Nasa

El Observatorio del Clima Espacial informó que una llamarada solar de escala X –la de mayor nivel conocido-, se registró en las últimas horas del lunes con dirección a la Tierra, lo que provocó apagones de radio en Australia, China e India.

Según informó la institución, esta llama surge de la mancha solar denominada “1429”, que se encuentra rotando hacia la Tierra, y de la que se esperan que salgan nuevas llamaradas en los próximos días.

La mancha 1429 apareció en las últimas horas del pasado viernes y, debido a la composición de su campo magnético y la alta cantidad de energía que almacenada, fue el origen de una alta actividad geomagnética, con numerosas llamaradas de diferentes niveles a lo largo de todo este fin de semana.

Sin embargo, ninguna de ellas tuvo las consecuencias que se registraron en la madrugada. Esta, que tuvo un nivel X1.1, llegó a incidir de manera inmediata sobre Australia, China e India.

Pocos minutos después de su emisión, se produjo un apagón de Radio (R3) sobre distintas áreas de esas zonas por la ionización en la atmósfera terrestre proveniente de la llamarada. Los expertos afirmaron que, por lo general, estas llamaradas suelen tardar unos 8 minutos en alcanzar nuestro planeta.

(Fuente: La Vanguardia)

En septiembre de 1859, durante la víspera de un ciclo solar que resultaría ser de intensidad inferior al promedio1, el Sol desató una de las tormentas solares más poderosas de los últimos siglos. La erupción solar subyacente fue tan inusual que los investigadores aún no están seguros sobre cómo clasificarla. El estallido bombardeó la Tierra con los protones más energéticos de la última mitad del milenio, indujo corrientes eléctricas que incendiaron oficinas de telégrafos y desencadenó auroras boreales sobre Cuba y Hawái.

Esta semana, las autoridades se reunieron en el Club Nacional de Prensa, en Washington DC, para hacerse una simple pregunta: ¿Y si esto ocurre de nuevo?

“En la actualidad, una tormenta como esa podría darnos una buena sacudida”, dice Lika Guhathakurta, quien trabaja en física solar en la base de operaciones de la NASA. “La sociedad moderna depende de sistemas de alta tecnología como las redes eléctricas inteligentes, el Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por su sigla en idioma inglés), y las comunicaciones satelitales. Todos estos sistemas son vulnerables a las tormentas solares”.

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Las redes eléctricas modernas son vulnerables a las tormentas solares. Crédito de la fotografía: Martin Stojanovski.

Lika Guhathakurta y más de cien personas se reunirán en el Foro Empresarial sobre el Tiempo en el Espacio (Space Weather Enterprise Forum o SWEF, en idioma inglés). El propósito del SWEF es crear conciencia respecto de las condiciones climáticas en el espacio y de sus efectos sobre la sociedad; el SWEF busca concientizar en especial a las autoridades encargadas de decretar planes de acción y a los cuerpos de emergencia. Quienes asisten al foro provienen de diversas organizaciones, como el Congreso de Estados Unidos, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por su sigla en idioma inglés), compañías de energía eléctrica, las Naciones Unidas, la NASA y la Administración Nacional Océanica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en idioma inglés), entre otras.

A mediados del año 2011, el Sol se encuentra una vez más en la víspera de un ciclo solar de intensidad inferior a la usual, al menos eso es lo que afirman los pronosticadores. El “Evento Carrington”, que tuvo lugar en 1859 y que recibe dicho nombre en honor del astrónomo Richard Carrington, quien presenció la erupción solar que lo causó, nos recuerda que pueden ocurrir tormentas muy fuertes incluso cuando el Sol está pasando por un ciclo nominalmente débil.

En 1859, las consecuencias más graves fueron un día o dos sin mensajes telegráficos y muchos perplejos observadores del cielo en islas tropicales.

Pero en el año 2011, la situación sería mucho más grave. La avalancha de apagones, propagada a través de los continentes por las líneas de energía eléctrica de larga distancia, podría durar semanas o incluso meses, el tiempo que necesitan los ingenieros para reparar los transformadores dañados. Los barcos y los aviones ya no podrían confiar en sus aparatos GPS para la navegación. Las redes bancarias y financieras podrían dejar de funcionar, trastornando de este modo al comercio de una manera que es exclusiva de la Era de la Información. Según un informe del año 2008, publicado por la Academia Nacional de Ciencias, una poderosa tormenta solar, como las que ocurren una vez al siglo, podría tener el mismo impacto económico que 20 huracanes Katrina.

Mientras las autoridades se reúnen para conocer más sobre esta amenaza, los investigadores de la NASA, quienes se encuentran a algunos kilómetros de distancia, ya están haciendo algo al respecto:

“Ya es posible rastrear el progreso de las tormentas solares en 3 dimensiones, conforme se acercan a la Tierra”, dice Michael Hesse, quien es director del Laboratorio del Tiempo en el Espacio, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales, y quien dará una conferencia en el foro. “Esto hace posible desplegar alertas accionables por el tiempo en el espacio, las cuales podrían proteger las redes de energía eléctrica y otros dipositivos de alta tecnología durante los períodos de actividad solar extrema”.

SWEF (3D CME, 558px)

Los analistas del Laboratorio del Tiempo en el Espacio, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales, han creado este modelo tridimensional que predice la trayectoria de una eyección de masa coronal (CME, por su sigla en idioma inglés), la cual se dirigía hacia la Tierra el 21 de junio. Haga clic aquí para ver cómo la CME pasa alrededor de nuestro planeta.

Ellos logran hacer esto utilizando los datos recolectados por la flota de naves espaciales que la NASA tiene en órbita alrededor del Sol. Los analistas del laboratorio proporcionan la información a un grupo de supercomputadoras que se encarga de procesarla. Unas cuantas horas después de una erupción de gran magnitud, las computadoras producen una película tridimensional que muestra hacia dónde se dirige la tormenta y qué planetas y naves espaciales serán golpeadas; además dicha película predice cuándo ocurrirá cada impacto. Este tipo de predicción de las condiciones del tiempo interplanetario no tiene precedentes en la corta historia de los pronósticos del tiempo en el espacio.

“Este es un momento muy emocionante para trabajar como pronosticador del tiempo en el espacio”, dice Antti Pulkkinen, quien es investigador del Laboratorio del Tiempo en el Espacio. “La aparición de modelos de las condiciones climáticas espaciales basados en la física seria nos está brindando la capacidad de predecir si ocurrirá un evento mayor”.

Algunos de los modelos realizados por computadora son tan sofisticados que pueden incluso predecir las corrientas eléctricas que fluyen en el suelo de la Tierra cuando nos golpea una tormenta solar. Estas corrientes son las más dañinas para los transformadores eléctricos. El proyecto experimental denominado “Escudo Solar”, el cual está dirigido por Pulkkinen, tiene como objetivo ubicar los transformadores que poseen la mayor probabilidad de fallar durante una tormenta.

“Desconectar un transformador específico durante unas pocas horas puede prevenir semanas de apagones regionales”, dice Pulkkinen.

Otro conferencista del SWEF, John Allen, del Directorio de Misiones y Operaciones Espaciales de la NASA, menciona que aunque cualquier persona puede verse afectada por las condiciones del tiempo en el espacio, nadie se encuentra en mayor peligro que los astronautas.

“Los astronautas están expuestos rutinariamente a cuatro veces más radiación que quienes trabajan con radiación industrial en la Tierra”, dice. “Es un riesgo ocupacional muy serio”.

SWEF (astronaut, 200px)

Los astronautas son quienes se encuentran más expuestos a las tormentas que tienen lugar en el espacio.

La NASA vigila cuidadosamente las dosis de radiación acumuladas por cada astronauta a lo largo de su carrera. Todo lanzamiento, toda caminata espacial y toda erupción solar se toman en cuenta minuciosamente. Si un astronauta se acerca demasiado al límite, ¡es posible que no se le permita salir de la estación espacial! Las alertas precisas sobre las condiciones del tiempo en el espacio podrían mantener bajo control la exposición a la radiación —posponiendo caminatas espaciales, por ejemplo, cuando existen probabilidades de que se produzca alguna erupción.

En su ponencia en el foro, Allen propuso instaurar un nuevo tipo de pronóstico. “Podrían ser útiles alertas de Todo Despejado. Además de saber cuándo es demasiado peligroso para salir, nos gustaría saber también cuándo es seguro hacerlo. Este es otro reto para los pronosticadores: no solamente decirnos cuándo hará erupción una mancha solar, sino también cuándo no la hará.

La misión educativa del SWEF es clave para impulsar la preparación ante las tormentas solares. Como Lika Guhathakurta y su colega Dan Bake, de la Universidad de Colorado, se preguntaron en una nota editorial de The New York Times, con fecha 17 de junio: “¿De qué sirven las alertas relacionadas con las condiciones del tiempo en el espacio si las personas no las entienden ni saben cómo reaccionar ante ellas?”

Mediante la difusión, el SWEF hará mucho bien.

Para obtener más información sobre la reunión, incluyendo un programa completo de los oradores, consulte la página oficial del SWEF 2011 (en idioma inglés).